EL NEGRE LLOMA

EL NEGRE LLOMA

Nuestra leyenda alicantina habla de un personaje que vivió en la ciudad en el primer tercio del siglo XX, concretamente entre los años 1914 y 1936. 

Era un simpático y llamativo vagabundo de color llamado John Moore, que era popularmente conocido en Alicante como el “Negre Lloma”. Cuentan los que lo conocían que trabajaba en las cocinas de un buque petrolero llamado “Tiflis”, que en 1914 se incendió en el puerto de Alicante. Mientras toda la tripulación fue repatriada a su lugar de origen, John Moore se quedó en la ciudad y se convirtió en un personaje mítico de la vida alicantina. 
No se le conocía trabajo, vestía ropa que le daba la gente y comía de la caridad. La gente solía verle por la Explanada y calles adyacentes, siempre con los zapatos colgados alrededor de cuello... 
Era tanta su “actividad”, que popularmente se solía decir “eres más gandul que el negre lloma”.Para colmo, casi siempre iba borracho, piropeando a las mujeres, que lo eludían dándole alguna hogaza de pan o morcillas. 

Hay una segunda parte...; posiblemente la primera leyenda urbana de Alicante. 
El ”Negre Lloma” apareció muerto de hambre, frio o alcoholismo a las afueras de la ciudad, en una cuneta cercana a Vistahermosa, la madrugada del 20 de noviembre de 1936. 
Casi al mismo tiempo, al otro lado de la ciudad, era fusilado el fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. 
Quiso el azar que los restos del fusilado aquel día y los de John Moore se mezclaran en la misma fosa común. 
Acabada la guerra, los mandos falangistas viajaron a Alicante a exhumar los restos de su líder, para darle "sepultura digna”. Y aquí empieza la verdadera leyenda, pues, aunque las crónicas del momento dicen que los restos de José Antonio fueron perfectamente identificados, por lo bajini (no eran tiempos de hablar ciertas cosas en voz alta) se decía que los restos que cinco mil falangistas llevaron a hombros hasta Madrid, no eran otro que los del pobre cocinero del petrolero Tiflis. 

Así que nuestro negre lloma, después de su azarosa y vagabunda vida, reposa en el más fabuloso mausoleo que la locura humana pudiera concebir, al lado del loco que lo ideo: El Panteón del Valle de los Caídos. 
Leyenda..., realidad..., verdad..., mentira... 
Solo por el hecho de que fuese una sarcástica forma que los perdedores tuvieron de endulzar la amargura de la derrota, merece la pena ser contada. Si los restos de aquel simpático y borrachín vagabundo reposasen de verdad entre aquellos mármoles, debemos pensar que la naturaleza a veces tiene una manera muy sutil de poner a cada uno en su sitio.  

FIN. 

Gracias por la historia al grupo tortuga y a Juan J Amores por publicarla en:

https://www.alicantevivo.org/2008/02/la-leyenda-del-negre-lloma.html